Pintado de Negro: Martha Ortiz lleva el Día de Muertos a la mesa de Tuch de Luna

Hay encuentros en los que la gastronomía va más allá del placer de la buena mesa y se vuelve una forma de celebrar nuestra cultura, sus símbolos y las historias que nos dan identidad.
Así se vivió Pintado de Negro, la experiencia que presentó la reconocida chef mexicana Martha Ortiz en Tuch de Luna, el restaurante de La Casa de la Playa, de Grupo Xcaret, como parte del Festival de Tradiciones de Vida y Muerte.
Una noche con carácter propio
Desde la llegada, la ambientación marcó el tono de la noche. La mesa, adornada con flores de cempasúchil y velas, evocaba una de las tradiciones más entrañables de México. Un altar de muertos completaba el escenario, y una catrina recorría el salón acompañando a los invitados, con un toque escénico que sumaba a la velada. Cada elemento ayudaba a crear un entorno cálido y lleno de simbolismo, en sintonía con el espíritu de la celebración.
La hospitalidad también tuvo un papel protagonista. La atención cercana y cordial del equipo, junto con un ambiente agradable y relajado, hizo del encuentro una noche especialmente amena, en la que cada detalle parecía encontrar su lugar.





Un recorrido de sabores
En la mesa, Martha Ortiz propuso un recorrido inspirado en el simbolismo del Día de Muertos y en la riqueza de la cocina mexicana contemporánea.
La experiencia comenzó con La Dama de Negro, una creación de espuma de cenizas de volcán con tequila y miel picante. Siguió un ceviche nocturno, acompañado de Sauvignon Blanc de Ensenada, y una sopa de tortilla con mariposas negras, caldo de ave rostizada, espigas de maíz y chile mixe, una nueva lectura de uno de los grandes referentes de nuestra gastronomía.
Como plato principal llegó el Short Rib con Chichilo Negro Ceremonial, acompañado de verduras ahumadas con aceite de vainilla y puré de camote. Aportó profundidad y carácter al recorrido, con un maridaje de vino tinto Nebbiolo Domecq Reserva Magna del Valle de Guadalupe.
Cada preparación ofreció una combinación particular de ingredientes, texturas y matices, en una propuesta que encontró su inspiración en las tradiciones mexicanas y usó la creatividad culinaria para expresarlas desde otra perspectiva.





La mirada de Martha Ortiz
La trayectoria de Martha Ortiz se distingue por vincular la gastronomía con la estética, la cultura y la identidad mexicana. Su cocina explora mucho más que los ingredientes: construye narrativas a través de los colores, los nombres y las referencias que forman parte de nuestro patrimonio cultural.
En Tuch de Luna, esa visión encontró un escenario donde la gastronomía, la ambientación y la hospitalidad convivieron en armonía.
Pintado de Negro fue, en definitiva, una invitación a redescubrir la riqueza de nuestras tradiciones a través de los sentidos. Una velada en la que México estuvo presente en cada detalle: en las flores, en los símbolos, en los aromas y, por supuesto, en los sabores.
Porque celebrar nuestras raíces también es encontrar nuevas maneras de compartirlas.



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